Frutas y verduras

En esta época del año aparecen los primeros fríos y, junto con el recambio de vestuario, surgen preguntas vinculadas a la alimentación. ¿Tiene realmente la vitamina C efectos protectores para enfrentar sano al invierno? ¿Los cítricos son los que más aportan en este sentido? Y las respuestas pueden resumirse en una consiga que atraviesa a todas las estaciones: hay que mantener una alimentación variada y con una buena planificación. "La creencia popular es que la vitamina C puede curar el resfrío común. Sin embargo, la investigación sobre esta afirmación es polémica", afirma un artículo de Medline Plus, el servicio online de la Biblioteca Nacional de Estados Unidos. "Aunque no está completamente probado, las dosis grandes de vitamina C pueden ayudar a reducir la duración de un resfrío. No protegen de contraerlo. La vitamina C también puede ser útil para aquéllos expuestos a períodos breves de actividad física grave o extrema", añade la entrada en la que también se indica que el éxito de la intervención varía de una persona a otra. “Aunque la vitamina C no puede impedir que nos resfriemos, sí logra mantener nuestro sistema de defensa en buen estado y así enfrentamos mejor las enfermedades respiratorias, con síntomas moderados o leves y por períodos más cortos”, explica la licenciada en nutrición Verónica Severino, secretaria técnica de esa carrera en la Universidad Abierta Interamericana (UAI). La vitamina C o ácido ascórbico participa en funciones relacionadas con la formación de cartílago, músculos y colágeno del cuerpo, además tiene una función antioxidante que protege a las células. También colabora con absorber y almacenar el hierro y con el adecuado mantenimiento del sistema inmunitario. “La recomendación de consumo para el adulto es de 90 miligramos –mg- por día para los hombres y 75 para las mujeres, aunque este incrementa a 120 durante el embarazo”, continuó SeverinoSiempre se nombra a la naranja como un alimento fuente de vitamina C y lo es, pero no es el único alimento disponible que la naturaleza ofrece. Esa fruta aporta 50 mg cada 100 gramos de alimento, mientras que otros también pueden aportar cantidades aceptables, pero hay que tener en cuenta ciertas consideraciones como las técnicas de cocción, por ejemplo. Aquí, algunos alimentos que no siempre pueden relacionarse con esta vitamina, pero colaboran con el aporte y por ello se convierten en alternativas posibles a tener en cuenta.

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